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Fortalecer lazos – Gabriel Brener

Quienes  trabajamos en educación entendemos  que saber de memoria no es lo mismo que usar la memoria para saber. Esto último supone un ejercicio de creación e imaginación frente a lo anterior que solo es mera repetición. Lo primero suele secarse y fastidia, por lo que supone obligación. Lo segundo advierte ese sorprenderse hasta de uno/a mismo y eso es del orden de la elección. En clave pedagógica debemos comprender esta cuarentena como excepcional y transitoria, aunque también podría transformarse en complementaria. Esto significa que es una oportunidad y no por ello ni placentera ni deseable. 

Dada su presencia por razones de fuerza y emergencia sanitaria, podremos revisar justamente  eso, nuestra presencia, la calidad de nuestra presencia y la alteridad como asunto indispensable. Lo crucial de ser necesario para otro/a o y que otro/a sea necesaria/o para mí. Dice L.Cornú que la confianza supone tomar un riesgo por alguien desconocido.

En días que se acrecienta el miedo, asunto con el que hay que aprender a convivir, habrá que estar atentos/as a que no se deforme en pánico, que solo distorsiona la capacidad de discernir y transforma en amenaza y enemiga cualquier persona o situación.

Cuidarnos del modo más estricto no anula sino que requiere seguir haciendo confianza con otros/as,  por lo que fortalecer lazos y sostener vínculos es el imperativo educativo más importante en estos días y debiera ser, ese es mi deseo, la memoria pedagógica con la que quisiera recordar esta cuarentena. 

Para que no sea el recuerdo de un tormento oscuro que me hizo más desconfiado/a  sino una ocasión involuntaria que fortaleció mi voluntad solidaria, despabilándome y dándome cuenta (de la mano del genial Roberto Juarroz) que a veces, pensar en alguien, quizás se parezca a salvarlo/a. Entonces, actuar en consecuencia…

Gabriel Brener

Especialista en educación UBA / Universidad de Hurlingham

Buenos Aires, Argentina.

Foto: Dio Hasbi Saniskoro / Pexels

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