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Memoria de la pandemia – Gloria Borioli

Es difícil pensar con claridad estos tiempos de reclusión. Estamos tan inmersos que resulta apresurado decir algo que no sabemos muy bien qué es ni por qué pasó y sobre todo qué futuro trae: algo que habíamos leído en libros de historia, ahora nos lleva por delante. Y golpeados y tirados en medio de la calle, el sistema nos levanta y nos pone a caminar: esa es mi sensación. Y en medio de un escenario de desconcierto, el vendaval en las redes. Montones de videos, flyers, memes y stickers llegan y se reenvían febril y compulsivamente, construyendo así la ilusión de cercanía, de diálogo y de comunidad. En esa cadena a veces solo somos un eslabón mudo. Un eslabón que por mirar la pantalla, no se mira y no mira al otro.

Hablamos del agobio personal por un teletrabajo repentino y de la dolorosa preocupación política y ética por la pobreza creciente. Pero no sé si tenemos suficiente serenidad para, en medio de la vorágine, sostener la soledad y el silencio y pronunciar algo propio más allá de la queja catártica o de la información de los medios. Es muy probable que eso se vincule con el poco ejercicio de la palabra responsable y respetuosa que se nos ha enseñado, con el escaso aprendizaje de la escucha.

Decía el filósofo Walter Benjamin que “la memoria no es un instrumento para conocer el pasado, sino solo su medio”. También decía que incluso contando con un plan de excavación, al dar paladas uno no sabe con qué se va a encontrar: uno avanza “a tientas hacia el oscuro reino de la Tierra” y en ese proceso hay hallazgos menores que también, a su manera, son tesoros. Y recordé este Benjamin al preguntarme cómo generaciones venideras imaginarán esta reclusión sanitaria, qué imágenes y sonidos contribuirán a componer un escenario de lo que hoy vivimos. Situados en ese mañana, ¿qué recuerdos tendrán los hijos de los profesionales de la salud?, ¿y los hijos de los trabajadores informales? ¿y la gente en situación de calle? Así como hay una memoria de la última dictadura y de la Shoah, habrá una memoria de la pandemia. Varias, en realidad, porque dependerán de quién tome la palabra.

En estos meses de vendaval en las redes muchos medios hegemónicos impondrán una versión de la pandemia. Pero también, imaginando esas próximas generaciones, será importante que pensemos con qué anécdotas y recursos documentar nuestra versión, con qué pequeñas historias construiremos un legado, qué vestigios y sedimentos pondrán en palabras nuestras voces menores.

 

Gloria Borioli

Magister en comunicación y cultura contemporánea

Córdoba, Argentina

15/04/2020

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