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Yo no te toco, toco el aire – Claudia de Lourdes Tejeda

 

Homicidio es abrazarte 

y un suicidio no hacerlo.

 

Envejezco en la cola del súper

contaminada de hipoclorito.

La cajera tampoco sonríe 

somos un código de barra

una tarjeta de crédito 

nuestra temperatura.

Hay barbijos que intimidan

aunque húmedos los ojos

de los tristes artefactos en peregrinaje.

 

Yo no te toco, toco el aire.

 

¿La distancia social

se aplica al corazón?

¿Cómo te toco el alma? 

 

Los niños no deben vernos así.

Les daremos pesadillas

de payasos de hule

inflados de miedo.

 

Yo no te toco, toco el aire.

Toco el aire y no te toco.

***

El parque quedó embalado en un pueblito en cuarentena.

Desocupados los fantasmas, abandonaron el tren.

No hay boleto para la vuelta al mundo, ni dolor de panza sobre una montaña rusa. 

Envejecen las pelotas gigantes. No hay premios a la buena puntería con municiones de corcho 

sobre patitos de plástico.

Ni monedas para subirse a la taza de la alegría.

No hay música ni guirnaldas. 

Sólo la vigilia de los carromatos. 

Sobre la hornalla arde el menú solidario que acercan los lugareños.

Todos esperan juntos la reinauguración de los engranajes, el vértigo en los fusibles.

Que estallen de luz los baldíos.

Que a nadie le falte su copo de azúcar.

 

Claudia de Lourdes Tejeda

51 años

Alta Gracia, Córdoba, Argentina

Poeta

 

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